María Corina Machado sigue sin poder regresar a Venezuela: "Es un destierro de facto"

2026-09-24 13:00:29 - MUNDO

María Corina Machado lo ha intentado al menos siete veces. Por mar y por aire. Pero la líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz sigue sin poder regresar a Venezuela, nueve meses después de abandonar clandestinamente el país para viajar a Oslo.

Sus tres últimos intentos se produjeron esta semana desde Panamá. Primero trató de viajar por mar y posteriormente buscó alternativas aéreas a través del Caribe, pero ninguna de las opciones llegó a completarse.

Para Sergio Contreras, fundador y presidente de Refugiados Sin Fronteras, la situación de Machado puede definirse como un "destierro de facto". En una entrevista con 'Euronews', Contreras afirma que, a su juicio, impedir que una ciudadana vuelva a su propio país supone una vulneración de sus derechos que adquiere todavía mayor gravedad cuando limita también el ejercicio de su actividad política.

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Contreras, abogado, defensor de derechos humanos y expreso político venezolano exiliado en España, considera que los organismos internacionales deberían intervenir para esclarecer las circunstancias que están impidiendo el retorno de Machado y garantizar que pueda volver con seguridad.

"Debe iniciarse de inmediato una actuación por parte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos", sostiene. También reclama la intervención de los mecanismos regionales de protección de los derechos humanos para crear "vías de ingreso seguro" que permitan a Machado volver y ejercer plenamente sus derechos civiles y políticos.

Partidarios de María Corina Machado conmemoran el segundo aniversario de las controvertidas elecciones de 2024 en Caracas, Venezuela, el 28 de julio de 2026. - Foto AP/Pedro Mattey

Machado salió clandestinamente de Venezuela a finales de 2025, después de haber permanecido cerca de un año oculta, y viajó a Noruega para recibir el Premio Nobel de la Paz. Desde entonces ha manifestado reiteradamente su intención de regresar. Su equipo asegura que lo ha intentado al menos siete veces, las tres últimas esta misma semana desde Panamá.

En uno de esos intentos, Machado pretendía viajar por mar, pero la embarcación no llegó a zarpar por supuestos problemas mecánicos. Posteriormente se buscaron rutas aéreas a través de islas del Caribe, que tampoco permitieron completar el viaje. Su regreso se produce además en un momento especialmente delicado para Venezuela, donde el Gobierno interino de Delcy Rodríguez mantiene un proceso de transición y acercamiento con Estados Unidos tras la salida de Nicolás Maduro del poder.

Contreras sostiene que las dificultades para regresar no pueden analizarse únicamente como un problema de movilidad. "Aquí hay una vertiente de derechos políticos que a lo mejor es la que menos se ve", explica. En su opinión, las restricciones tienen como consecuencia impedir que Machado "ejerza el derecho a la libre expresión", recorra Venezuela y retome plenamente su actividad pública y política.

El regreso a Venezuela tampoco pondría necesariamente fin al problema. Contreras considera que Machado podría enfrentarse a riesgos para su libertad y su integridad física y reclama garantías previas que impidan una eventual detención. "Estoy convencido de que María Corina, cuando llegue, va a enfrentar grandes riesgos", asegura.

A su juicio, cualquier regreso debería partir de un acuerdo que garantice que ningún cuerpo de seguridad pueda detenerla arbitrariamente o restringir su libertad de movimientos. Contreras propone además que Machado cuente con protección personal y algún tipo de acompañamiento internacional durante el proceso.

El abogado insiste en que las soluciones para el actual proceso venezolano pueden requerir mecanismos excepcionales. "En todos los procesos de transición hay que hacer grandes sacrificios para garantizar que las transiciones sean democráticas y pacíficas", afirma. Para Contreras, proteger a los dirigentes que participan en ese proceso supone también proteger la estabilidad de la propia transición.

Preguntado por el papel que están desempeñando España y la Unión Europea, Contreras establece una diferencia entre ambos. El abogado considera insuficiente la actuación española y critica particularmente la influencia que, a su juicio, ha ejercido el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en las relaciones con el chavismo.

Sobre la Unión Europea, reconoce que ha ejercido una mayor presión y destaca el régimen de sanciones individuales contra dirigentes venezolanos. Contreras defiende que esas medidas no deberían levantarse hasta que existan suficientes garantías democráticas.

"Queremos que estas sanciones no sean necesarias", explica, pero considera que deberían desaparecer como consecuencia de cambios políticos que eliminen las razones por las que fueron impuestas, y no simplemente mediante su retirada.

Para Contreras, la situación de Machado tiene además una dimensión que conoce personalmente. El abogado fue preso político en Venezuela y posteriormente abandonó el país. En España tuvo que reconstruir su vida desde cero y llegó a pasar seis meses en un centro de acogida. Su hijo nació durante aquella etapa.

"La expatriación es un castigo terrible porque genera un daño antropológico. Te daña como ser humano porque te rompe con lo que te representa", relata. Contreras recuerda también las consecuencias familiares de vivir lejos de su país. Su madre murió mientras él estaba en el exilio y no pudo asistir a su entierro.

El exilio, explica, supone pasar de una vida profesional y familiar construida durante años a comenzar prácticamente desde cero en otro país, en muchas ocasiones sin poder ejercer la misma profesión y dependiendo inicialmente de los sistemas de acogida.

"Mi bebé nació en España en un refugio", recuerda. Para Contreras, esas experiencias forman parte de un "castigo continuado" que no termina necesariamente cuando una persona sale de prisión o consigue abandonar el país.

Contreras sostiene que cualquier proceso de normalización democrática en Venezuela debería garantizar también el retorno seguro de los venezolanos que abandonaron el país por motivos políticos. "El exigir que María Corina Machado entre a Venezuela, que los líderes democráticos entren a Venezuela, no es otra cosa que también pedir que se inicie una nueva etapa de transición", afirma.

Para el abogado, esa nueva etapa debería permitir que dirigentes políticos, periodistas, activistas y miembros de la sociedad civil puedan participar de nuevo en la vida pública sin temor a ser perseguidos. Después de nueve meses fuera de Venezuela y al menos siete intentos fallidos de regreso, Machado continúa esperando esa oportunidad.

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